martes, 10 de enero de 2017

Ciudades españolas donde es más fácil (y más difícil) ligar.

Uno de los factores para decidir el sitio al que te vas de vacaciones, cuando estás soltero sobre todo, es si en esa ciudad o ese sitio al que vas es bastante fácil ligar. Uno se va de vacaciones para pasárselo bien, y el resto, es un añadido. Y esto es una pequeña guía para saber lo que te vas a encontrar.

Ibiza
Califican a Ibiza como el mejor sitio de España para ligar. Aunque habría que hacer después distinciones, la verdad es que la isla bonita de las Baleares es un lugar de fiesta, donde todo el mundo está desenfadado y no hay nada de estrés, lo que propicia un buen ambiente para ligar y pasarselo bien, sin estar preocupado por lo que te espera a la vuelta a casa.
No hay nada más que salir de fiesta por Ibiza para ligar. Solo eso. Claro que luego la gente tendrá sus dificultades, pero aún así, Ibiza es el sitio en el que más fácil se liga. Así que si en algunas vacaciones estás necesitado, lo mejor es que vayas a Ibiza. 
Madrid

Madrid es  la capital del ligue, porque es un sitio en el que puedes encontrar de todo. Da igual cómo tiene que ser tu pareja ideal: si está en algún sitio, tiene que estar en Madrid. Es un sitio tan grande, y con tanta gente, que no es de extrañar que se ligue bastante. Por supuesto, hay sitios y sitios, y los fines de semana, en los lugares de fiesta, abundan las personas que quieren salir a ligar. Luego, ya es cuestión de tiempo que se encuentren.
Hay más variedad y más gente, y esos son los factores clave para que luego puedas pasar una noche inolvidable, y conozcas incluso al amor de tu vida. Esto último es un poco más difícil, sobre todo si no crees en ello. Pero bueno, cosas más raras han pasado en Madrid. 
Barcelona
Al igual que ocurre con Madrid, Barcelona es uno de esos sitios a los que puedes ir a tiro fijo para ligar. Es un sitio con muchísima gente, de toda clase, condición y gustos, que siempre encontrarás a alguien con quien pasar el resto de la noche. Sin embargo, es un ligoteo un tanto distinto al de Madrid, porque también tiene que ver con ese ligoteo estacional, relacionado con el turismo. 
En cualquier caso, Barcelona es de las ciudades donde puedes encontrar de todo: museos, restaurantes, playas… y también gente con quien compartirás muchísimos gustos. Así que no creas que todo aquí es fútbol y política, porque hay muchas cosas. Como por ejemplo, encontrar a tu alma gemela. 


Granada
Es raro que las ciudades andaluzas no estén un poco más arriba en la lista como los lugares en los que más se liga, pero sí Andalucía es la Comunidad Autónoma donde es más fácil ligar. De entre todas las ciudades, una de las más queridas es Granada, pues es un sitio en el que, aunque no quieras, se ligará. 
Esto es por la forma de ser de los andaluces, que tienen mucha más simpatía y son mucho más abiertos que en la zona norte de España. Entonces, cuando uno va a Andalucía, es para pasárselo bien, para ver monumentos y para luego irse de fiesta y disfrutar de otro de los atractivos de esta ciudad, que es el conocer gente abierta. 
Cádiz
Ay, lo que hace el calor… Cádiz es una de los lugares más calurosos,  donde mejor se liga. Si vas a Cádiz, vas a la playa, y entre cuerpo y cuerpo es imposible no enamorarse o encandilarse por alguno. Entre eso,  y que la temperatura ya es alta de por sí, los sofocos están asegurados. Claro que también es un buen lugar para ir en pareja, pero lo importante es vivir también la fiesta.
La fiesta de Cádiz es imprescindible: tomar unas copitas en una terraza, arreglarse para ir a una discoteca, y luego vivir la noche más apasionante de tu vida sin saberlo. En realidad, hasta que no ves las cosas con perspectiva, no te das cuenta de lo bien que te lo pasaste en estos sitios.
Ancha es Castilla
Justo en el medio no podemos poner una ciudad, sino una región. Y es que las provincias y ciudades del interior de la península, excepto Madrid que está en el centro, son de esas “ciudades media”, donde ligar no es fácil ni difícil. Es decir, no es milagroso que surja el amor, pero tampoco es algo que ocurra todos los días.
Podría decirse que son ciudades neutras, donde la gente, cuando va de fiesta, prima el pasárselo bien con sus amigos antes que ligar. Aunque si al final se liga, pues oye, un regalo añadido. Ocurre en ciudades como Salamanca o Valladolid. 
San Sebastián
Ya lo sentimos nosotros, pero las ciudades del norte son  las que peor opinión se llevan, incluso por ellos mismos. Así pues, una de las ciudades donde es más difícil ligar, es San Sebastián. En este punto, nosotros nos preguntamos cómo los donostiarras aún no se han extinguido, pero la verdad es que mucha gente te aconseja que, si quieres ligar, no vayas a esta ciudad.
Incluso ha sido difícil encontrar una foto de pareja para ilustrar esta parte, así que imagínate ir de caza por ahí. Hay sitios clave, claro, como las discotecas, o la Parte Vieja donde la gente sale de copas, pero aunque frecuentes esos sitios, es posible que no ligues durante tu viaje a esta ciudad. 
Pamplona
Salvo en casos excepcionales, como San Fermín, Pamplona es un lugar donde es más difícil ligar. Esto se debe sobre todo porque la gente del norte es mucho más cerrada, mucho más seca, y a lo mejor lo que nosotros interpretamos como que son bordes, y en realidad es su estado natural. Eso sí, la cosa cambia durante las fiestas, porque es una época con más turistas, y la gente se suelta muchísimo más.
Además, eso teniendo en cuenta que es la capital de Navarra. Si luego te mueves por el resto de ciudades, la cosa se complica más. Tiene la ventaja de que al ser capital, hay mucha más gente, y por tanto más posibilidades.


Santander
Santander es una ciudad preciosa, con sus playas, su Palacio de la Magdalena, y sus helados Regma. Es agradable estar con tus amigos y pasártelo bien, pero luego, es mucho más difícil ir ahí con el motivo concreto de ligar. Y si tú eres de fuera, imagínate lo mal que lo estarán pasando los de Santander, que tienen que aguantarlo durante la mayor parte de su vida. 
Pero es como sacarse el carné de conducir: una vez ligas en Santander, que es de los sitios más difíciles, es que puedes ligar en cualquier sitio, sin importar la dificultad. Vamos, que se luego se convierten en los maestros del ligoteo.
Bilbao
Efectivamente, Bilbao es la ciudad donde es más difícil ligar. Y lo dicen ellos mismos, que son bastante críticos. Por eso, si vas de vacaciones a Bilbao, puedes encontrarte museos, y mucha fiesta, sí… pero de ligoteo, nada de nada. Si es que  se empeñan en centrarse en sus pintxos y demás encantos, pero luego no explotan otros suyos.

Así que si quieres ligar, vete a Ibiza, porque en Bilbao no vas a encontrar nada de nada.

miércoles, 4 de enero de 2017

¿podrás aburrirte en Las Vegas?



¿Cuántas veces has oído hablar de Las Vegas, de sus casinos, sus hoteles de lujo, y su exclusividad?
Desde hace décadas Las Vegas, o mejor dicho la ‘Ciudad del Pecado’, ha sido protagonista de numerosas películas, conciertos históricos o series televisivas y se ha convertido el centro del entretenimiento de los Estados Unidos, acogiendo a casi 40 millones de turistas al año.
Como salta a la vista, en Las Vegas hay mucho lujo y casinos, ¡pero no te asustes!, hay cantidad de cosas que podrás disfrutar a buen precio. ¿Quieres sabes más? Hoy te hablamos de las 10 cosas que no puedes perderte si viajas a Las Vegas:

1. Los espectáculos:

Si hablamos de espectáculo, tenemos que hablar del circo más conocido del mundo. Como ya debes saber, Cirque du Soleil realiza cada día funciones de KÀ, Mystère, O, Zarkana, Michael Jackson ONE y Criss Angel Believe en los hoteles más importantes de la ciudad.
Por otro lado, desde los años 50, la actividad musical ha tenido gran repercusión en la ciudad. Elvis PresleyFrank Sinatra o Tom Jones ofrecían conciertos regulares en locales a cambio de grandes sumas de caché y así se ahorraban tener que realizar grandes giras. Ya lo sabes, si tienes la oportunidad, no te pierdas los conciertos de los artistas más importantes del mundo de la música: Rod StewartShania Twain o Céline Dion son algunas de las estrellas regulares del Colosseum en el Caesar’s Palace.

2. Las tiendas:

El centro comercial Premium Outlet te ofrece algunas de las marcas más importantes del mercado a precio de outlet. Victoria SecretDolce&GabannaBurberryDiesel o Armani son algunas de las innumerables tiendas que podrás encontrar allí. Hay un bus que puede llevarte desde el centro de la ciudad hasta el centro comercial por unos $5. Aunque, si lo prefieres, puedes acercarte a ver los exclusivos comercios de los hoteles del Vegas Strip como la tienda Chanel en el hotel Wynn. ¡Por el módico precio de $3.000 puedes salir con un elegante vestido rojo y unos tacones!

3. Los casinos:

Ahhh, ¡el clásico de Las Vegas! Atrévete a apostar algunas fichas en algunos de los casinos de los hoteles de Las Vegas Strip, cada uno tiene su temática: el antiguo Egipto, la Roma Imperial, elCaribe, la época medieval, entre muchos otros. ¡Si tienes suerte, incluso puedes llevarte un coche! Eso sí, juega con moderación, hay muchas más cosas a hacer en la ciudad.

4. La fuente del Bellaggio:

Aunque hay varios espectáculos gratuitos en los exteriores de los hoteles, hay uno que no puedes perderte: el espectáculo en las fuentes del hotel Bellaggio. Cada media hora entre las 3pm y las 8pm y cada 15 minutos desde entonces hasta la medianoche un espectacular lago explota en más de 1200 chorros de agua lanzada a casi 150 metros de altura al ritmo de Frank SinatraGene Kellyentre otros.

5. Los NightClubs:

En su canción sobre la ciudad llamada Viva Las Vegas, el mítico Elvis Presley decía: “Cómo me gustaría que el día tuviera más de 24 horas, porque aunque tuviera cuarenta más, continuaría sin dormir un sólo minuto”. Así que ¿por qué no hacerle un poco de caso? Los clubes nocturnos rebosan de exclusividad y ya que estás en la ciudad, ¡un cocktail no hace daño a nadie! Locales como el Pure en el Caesar’s Palace o el Bank en el Bellaggio son algunos de los más importantes. Y si necesitas marcha de la de verdad, el LAX en el Luxor, o los clubes XS y Surrender en el Wynnvan a hacerte bailar hasta muy tarde con DJ’s residentes como Calvin Harris, Bingo Players,Deadmau5, Tiësto, Skrillex o Steve Aoki.

6. Visitar el centro de Las Vegas:

Como es típico en todas las ciudades, una vuelta por el centro no puede faltar en ningún viaje. Especialmente si en él te encuentras con una calle peatonal, la Freemont Street Experience,cubierta por una bóveda y con una pantalla formada por más de 12.5 millones de LEDs. En esta calle, dejando de lado su zona comercial, también podrás visitar el Neon Museum, con letreros de antiguos casinos y otras vallas publicitarias de negocios. Si te entra el hambre, acércate al Neonopolis, ¡un restaurante libre y complejo de entretenimiento que costó más de 100 millones de dólares!

7. La montaña rusa en el New York-New York:

El hotel New York-New York es, junto al Stratosphere, el único en Las Vegas que dispone de montaña rusa. A través del resort, una auténtica réplica de la ciudad de Nueva York, puedes dar un par de vueltas a unos 100km/h por unos $16. También puedes llevarte una foto de recuerdo o, si lo prefieres, puedes casarte en la atracción por $600 durante la mañana o $700 por la noche. ¿Qué más da? ¡Estás en Las Vegas! La atracción abre entre semana de 11am a 11pm excepto los fines de semana que lo hace desde las 10:30am hasta la medianoche.

8. Visitar el Gran Cañón del Colorado:

Si estás en Las Vegas, no puedes perderte el Gran Cañón del Colorado. Se encuentra muy cerca de la ciudad y puedes visitarlo en tours guiados en helicópteroen Jeep o en tirolina e incluso puedes hacer rafting por el ancestral río Colorado, que recorre un total de 2.333km, y disfrutar de una barbacoa en su orilla. El parque del Gran Cañón fue uno de los primeros parques naturales de Estados Unidos y merece la pena visitarlo ya que estás en Las Vegas. La mayoría de los tours incluyen visitas por la colosal presa Hoover, el Lago Mead o el Skywalk, una plataforma de vidrio amás de 1.200 metros sobre el vacío del Gran Cañón.

9. Las rosquillas:

Al más puro estilo de los policías norteamericanos de las películas ¡disfruta de unas rosquillas recién salidas del horno mientras paseas por el Las Vegas Strip! Hay una fábrica de rosquillas, la Krispy Kreme, con sedes en el Excalibur, el Circus Circus y el Stratosphere que prepara decenas de donuts con otras decenas de diseños. ¡Son absolutamente irresistibles! Además, estas en Norteamérica: ¡Esto es un #must!

10. Las auténticas hamburguesas:

¡No hace falta ir a los restaurantes más lujosos de Las Vegas para comer bien! En lugares como el M&M Soul Food podrás disfrutar de pollo, costillas y patatas fritas, mientras que en otros como el Hash House a-Go Go ¡podrás comer hamburguesas que no te cabrán en la boca! Si prefieres los filetes, prueba la mejor barbacoa de Las Vegas: el Big Mama’s Rib Shack.
Así que ya sabes, ahora no tienes excusa para decir que Las Vegas es sólo casinos, juego y pecado. ¡Hay mucho más! ¿Tienes alguna sugerencia? ¡Compártela con nosotros!

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Luxor, el tesoro de los faraoes.


No hace falta ser un experto en arte para quedar deslumbrado ante la belleza de los templos, tumbas y paisajes de este lugar del mundo. Si además uno es amante del arte es imperativo perderse, por lo menos una vez en la vida, por Luxor.
Luxor, uno de los lugares más sugerentes de Egipto, está situada en la ribera oriental del Nilo y es una excelente base de operaciones para nuestra visita. La antigua Tebas, capital del Imperio Nuevo - en el Alto Egipto - es el lugar perfecto para empaparse de la esencia del Egipto de los Faraones. Para poder verlo todo sin caer rendidos, necesitamos contar al menos con tres o cuatro días.



Esfinges junto al Nilo

El Templo de Luxor se eleva majestuoso frente al Nilo, en pleno centro de la ciudad. Construido por Amenofis III hace casi 3500 ańos fue progresivamente ampliado por una serie de faraones entre los que destacan Tutankamón, Ramses II y hasta el mismísimo Alejandro Magno.
Este templo era famoso en la antigüedad porque en él se celebraba la llegada del ańo nuevo durante la cual el dios Amón-Ra (el dios Sol) fecundaba a la diosa Mut.
En pleno apogeo del Islam se construyó una mezquita en su interior que todavía hoy se utiliza. Desde la elegante avenida de las esfinges se puede apreciar el templo en todo su esplendor. Entre taludes gigantescos se alza el único obelisco que adorna la entrada principal. El otro, regalo del Sultán Mohamed Alí al general de Napoleón, se encuentra a miles de kilómetros, en la Plaza de la Concordia de París.

El templo de los carneros 

El Templo de Karnak se encuentra a 2 km de Luxor siguiendo la Corniche, el agradable paseo al lado del Nilo. Por ella transcurren calesas destartaladas mientras los cocheros vocean sus precios y servicios a todo el que se cruza a su paso.
Durante 20 siglos, todo tipo de artesanos trabajaron en este templo en honor al dios Amón. Bajo un calor sofocante, una avenida de esfinges con cabeza de carnero y porte de león nos dan la bienvenida al templo. Luego las salas llenas de columnas colosales y relieves policromados se suceden casi indefinidamente hasta llegar al Lago Sagrado que sirvió en su época de piscina para los Sumos Sacerdotes.



Los placeres de los vivos 

Merece la pena una visita al Museo que está situado entre Luxor y Karnak. Encierra pequeñas maravillas. La estatua del faraón Akenatón, esposo de Nefertiti, es tan cautivadora como la de su mujer.
El Winter Palace Hotel no es un monumento, pero su visita resulta imprescindible. Los egiptólogos más famosos y príncipes europeos han desfilado por sus suites. El resto de los humanos nos conformaremos con tomar una copa y ver el atardecer en el Nilo desde el bar de la terraza.


Luxor está lleno de puestecillos callejeros que venden falafel (deliciosas croquetas de garbanzo), bocadillos de higaditos, pinchitos de carne. Las panaderías de la plaza detrás del templo de Luxor venden panecillos recien hechos. Todos los restaurantes tienen en su carta Kofta (albóndigas de carne y especias), hummus (crema de garbanzos), pollo asado y crema de berenjenas. La comida no es sofisticada, pero es muy sabrosa.

martes, 27 de diciembre de 2016

Trancantábrico, soñando en el Norte.

Ocho días recorriendo cuatro comunidades en un convoy de otro tiempo. Tiene algo de ritual atravesar en la noche medio país rumbo a la estación de San Sebastián, primera señal de la quimera del Transcantábrico, el tren turístico que lleva 17 años transitando el angosto costurón del ferrocarril de vía estrecha, y que continúa encendiendo la imaginación. Es el vértigo del extrañamiento que ni los aeropuertos ni las estaciones de autobuses poseen.



A uno le gusta demorarse en las palabras ajenas. En especial si la noche es larga y el trayecto así lo vaticina. "Donde yo nací no hay trenes", afirma un grandullón que ha perdido el autobús y confiesa que éste es su primer viaje en tren.

Es chicharrero, eso lo explica todo. Mientras, la locomotora tiñe la noche con sus luces efímeras.



1ª Etapa

San Sebastián - Balmaseda


Donostia, a las siete y media de la mañana de un sábado, parece un niño recién aseado y peinado. Las calles están casi desiertas y se adivina un cierto talante de robinson urbano en el ir y venir de los escasos transeúntes: un bañista rompiendo el celofán azul que envuelve a La Concha, el caminante que desgarra la pureza de la arena tras la marea, una lancha bordeando el minúsculo malecón...

En el puerto la brisa juguetea cansina entre las ropas tendidas. Las campanas hacen avanzar el día y el muelle va animándose con su fauna más madrugadora: la que sigue el camino que, a espaldas del Club Náutico, hace un bucle perfecto y se pierde tras el monte Urgull, hacia la desembocadura del Urumea y el Paseo Nuevo, justo donde el Kursaal aparece como una quilla de cristal en el agua turbia. Es un goteo de deportistas. La ciudad se despereza.
La cita era a las doce de la mañana en el Hotel Reina Cristina. Allí conocemos al jefe de expedición y a los guías, un protocolo muy formal. Le sigue un breve paseo comentado por la parte vieja. Después de la comida, tomamos el autobús hacia Bilbao. Las incompetencias autonómicas impiden al Transcantábrico iniciar su recorrido en San Sebastián. No es la primera paradoja: el destino final, Santiago, tampoco se alcanza en tren, ya que la línea muere en Ferrol. El paisaje discurre bosquejado por estrechos valles, donde la tierra asemeja una vaca de ubres rebosantes que refulge al sol, y ciudades más o menos industriales: Orio, Elgoibar, Eibar. Ermua es el recuerdo de Blanco, López de Lacalle y tantos otros, un grito de libertad frente a los verdugos del fascismo-aranismo y sus secuaces.
Al entrar en Vizcaya el horizonte se remansa, alargándose; comienzan a sucederse los caseríos dispersos y las industrias como anticipo del gran Bilbao, el "hijo del agua y el hierro". Y del platino. El museo Guggenheim asemeja a veces una pompa estilizada de metal, una vela henchida por el aire de la ría. El edificio consigue recrear un espacio imposible de la imaginación. Y ha sido una vistosa operación estética para la ciudad, que hoy se entrega a una orgía de arte finisecular: un bosque de árboles metálicos frente al Auditorio Euskaldun, el Palacio de Congresos, el puente de Calatrava o los fosteritos, que es como llaman aquí a las bocas de metro diseñadas por Norman Foster. La estación de FEVE es un remozado edificio modernista donde, al fin, el viajero conoce el perfil elegante de los coches pullman traídos de Inglaterra y reinventados aquí como hotel rodante. Acomoda- mos el equipaje en el minúsculo compartimento. Al poco rato, el Transcantábrico se pone en marcha con rumbo a Balmaseda.


2ª Etapa


Balmaseda - Santander


El viajero recuerda la fascinación que de niño le producía ver pasar un tren. Es la misma que ahora cree adivinar en la gente que saluda desde sus coches cuando el ferrocarril se echa sobre la carretera o cuando detienen la faena en el prado. En esto, una campanilla le despierta definitivamente a la mañana del domingo.

Hemos salido del País Vasco sin darnos cuenta. En el norte, los límites se camuflan en un profundo valle, la línea verdeante de un río o un bosque de musgo. En Gibaja nos detenemos junto a un caserío destartalado donde unos hombres remueven montones de estiércol con un tractor. Parece como si el mundo alrededor también se detuviera. Se percibe hasta el ruido de una vaca al morder la hierba. Ante la tardanza, el paisano del tractor se pone gallito y amenaza con volcar su carga sobre el tren. La cosa no llega a mayores y retomamos la marcha.
El viaje adquiere el reto de un aprendizaje. En el desayuno, por ejemplo, animado por el traqueteo y nuestra torpeza. O en cómo hacerse a las dimensiones minúsculas de este nuevo universo. Y en espiar los quejidos del tren como el intruso en un bosque: cuando se tumba en una curva, es atrapado por la boca de un túnel o atraviesa el férreo espinazo de un puente.
Laredo y Santoña, en el libro de ruta del Transcantábrico, se comunican por mar. Dicen que en los días despejados pueden verse la bahía de Santander y la ría de Bilbao. A nosotros nos envuelve la bruma y el Faro del Caballo, con sus 740 escalones de piedra, parece una farallón inexpugnable.
Por algo se rodaron aquí algunos exteriores de El coloso de Rodas. En Santoña, como luego en Santander, el verano parece concitar devociones prematuras. Atardece, y una fiesta de tonalidades azules se despliega en El Sardinero. Y uno empieza a sentirse un poco japonés: a la derecha esto, a la izquierda lo otro y cinco minutos para tomar la foto del Cabo Mayor. En la noche, visita al Casino.




3ª Etapa


Santander - Cabezón de la Sal


El tren arranca quejumbroso en una mañana plomiza. Deja Santander por Valdecilla, un corredor industrial rubricado por los firmajos anodinos de los graffiteros, y corre hacia Torrelavega. Descubrimos que la atracción es mutua: el paisaje y sus gentes son un imán para los ojos mientras que el mundo continúa parándose al paso del convoy. El viejo embeleso.

Santillana del Mar parece un decorado de cartón piedra levantado para el turismo. "Aquí hay que venir en invierno", dice un paisano. Pero este fue el espacio vital y creativo de Jesús Otero, un escultor cuya obra estremece los sentidos.
En cuanto uno da dos pasos fuera del barullo se tropieza con el cosmos arcaico que cincelara Otero, un universo que le reconcilia con la piedra vieja, con el verde exuberante, con el olor a ortigas y aligustre. Atrona el gallo, el gorrión parece morir en un canto limpio. El campo bulle. El mundo, en suma.
Comillas parece un delirio de su marqués, al que algunos acusaron de haberse enriquecido con el tráfico de esclavos en Cuba: desde el palacio de Sobrellano, obra del arquitecto catalán Domènech, con su tétrica e inquietante capilla gótica, al edificio de la Universidad Pontificia o el Capricho de Gaudí, restaurante en manos de japoneses. Un aljófar junto al mar.


4ª Etapa


Cabezón de la Sal - Llanes


La campanilla trae otro día gris. El terreno se inclina definitivamente, los pastizales destellean y los tejados de las casas se estiran. Queda tiempo para la lectura del periódico o la charla amigable. Un rosario de pueblos con casas apiñadas y pastos rollizos, como La Acebosa, van quedando atrás. Las heridas abiertas por la autovía del Cantábrico escuecen a la vista.

En Unquera tomamos el autobús que nos llevará a Potes. Pese al mal tiempo, el buen humor arrecia entre los viajeros, cada vez más habituados a sus nuevas dimensiones vitales. El río Deva abrió el desfiladero de La Hermida y por ahí avanzamos. Panes, Urdón, el monumento al salmón de Otero y, de nuevo, el complejo de japonés: media hora para patear Potes, o sea, nada. Queda el recuerdo del olor a leña, a cocido, a ropa limpia en los tendales. Salimos pitando hacia Santo Toribio de Liébana. El viajero no comprende el jolgorio multitudinario de los jubileos. Después, la gran muralla ceniza alzándose sobre Fuente Dé y su teleférico. El abismo transmutado en belleza. Como dijo Gil de Biedma, los paisajes demasiado bellos siempre inspiran angustia. Es para sentirse pájaro.
La lluvia cae sin consuelo. Regresamos a Unquera y, a la carrera, el tren sale para Llanes. Por vez primera el ferrocarril discurre paralelo al mar, ahora una continuación turbia del cielo. Las calles de Llanes nos reciben con un silencio de tregua, tras la llovizna. En la bajamar, el olor a salitre y fango toma el muelle. Estamos en la Asturias de las casonas indianas, de la decadencia de negocios con nombres rimbombantes como los almacenes El Siglo o el Salón Moderno, vestigios de una época que hoy malvive con las tiendas de productos autóctonos y naturales.




5ª Etapa


Llanes - Gijón


El nuevo día es orvallo. Puede que sea cierto eso de que los nómadas gustan de recoger sus recuerdos para ponerlos a salvo de las represalias. Los pilares de los puentes inacabados de la autovía, superpuestos sobre el trazado del Transcantábrico, parecen modernos menhires. Mientras, la vía se entrelaza como un tirabuzón con la carretera y la vegetación es cada vez más feraz, silvestre.

La cabeza ya ha acatado el volumen del compartimento. La lluvia son rallajos en el cristal. En Arriondas el autobús nos lleva hasta los Lagos, invisibles por la niebla, y Covadonga. El tiempo es el repiqueteo del orvallo en las hojas, la cueva, la zapatilla de un niño y otro viaje remoto. Ahora ya sé que ni los nómadas se salvan de los estragos de la memoria. El Sella nos espera. También Gijón, otra vez disfrazados de japoneses.

6ª Etapa

Gijón - Luarca

Desayunamos antes de abandonar Gijón. Parece como si los pasillos hubieran ensanchado medio metro. En la visita a Oviedo prima lo clásico, otra de las características del Transcantábrico. San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco, sus frías losas de piedra, las jambas saqueadas hoy en el Louvre, el enigma de la piedra y el hombre velando sobre la bulliciosa ciudad.

"Soy feliz trabajando" me dice la señora América, una mujer de mirada franca que regenta un estratégico puesto de verduras y frutos del país y que es un poco la historia viva del mercadillo. "En los 60 me conocían como la reina del volante. Estuve 36 años trayendo leche fresca a diario y aún los guajes vienen a saludarme", afirma con orgullo.
Trubia, Grado y el Nalón nos conducen hacia Cudillero y la mar. La villa marinera, con sus casas de colores vivos colgadas de la montaña, parece una piña multicolor de mejillones. Pone la piel de gallina ver a los arrastreros enfilar la bocana del puerto entre el fuerte oleaje.
Hasta Luarca se llega en autobús. Otra de las paradojas del trayecto: nos dejamos atrás algunos de los parajes más bellos, los que salvan los viaductos de la Concha de Artedo, Cándano, Pintor Fierros y Canero. En fin.


7ª Etapa


Luarca - Ferrol


Es la penúltima jornada. Las relaciones con los demás pasajeros han ido acotándose, unas se estrechan, otras se diluyen. Los pasillos han dejado de ser definitivamente angostos y hasta la ducha parece imperial. Villar, con su colonia de casas indianas, es el paso previo a la visita a Luarca, su cementerio marinero, el faro y el barrio del Cambaral.

El día será largo. Una parada operativa de treinta minutos en Navia abisma el retraso con el que se llega a Ribadeo. Estamos en Galicia. La ría resplandece bajo el Puente de los Santos.
En esta etapa es donde se ahonda el desequilibrio del itinerario. De Ribadeo a Ferrol el tren atraviesa una de las zonas más espectaculares y recónditas de todo su trazado. Pasado Burela, los vagones casi llegan a acariciar el mar.
Las rías de Viveiro, el Barqueiro y Ortigueira quedan reducidas a la maleza del eucalipto y el reverbero cegador del sol en el agua. Y Ferrol es un triste final después de tanta fiesta de colores.




8ª Etapa


Ferrol - Compostela


Hurgando en la obsesión, las maletas se van amontonando en el andén y nos despedimos de la tripulación. Atrás queda el tren, delante la ría y la plácida travesía marítima hasta A Coruña.

Ferrol se va difuminando en azul entre un bosque de torvas grúas portuarias y la torre de Hércules nos recibe, una hora después, como un relámpago de luz. La ciudad anda con la resaca del título de liga conquistado por el Deportivo. Queda una visita a la plaza de María Pita, y un nuevo recorrido a lo japonés hasta la playa de Riazor.
El autobús vuela, finalmente, hacia Santiago de Compostela. Es el momento de la reconciliación y las despedidas. Compostela, lluviosa, brillante, callada, recobra su perfil más íntimo. Tal vez la mejor manera de despertar al sueño del norte.




Datos prácticos. La temporada regular va del 27 de mayo al 30 de septiembre, con salidas semanales cada sábado. Hay un tren especial que funciona para grupos de más de 40 personas y que trabaja entre los meses de marzo y noviembre. Información: El Transcantábrico. General Rodrigo, 6. 28003 Madrid. Tfnos.: 91 553 09 11 y 91 533 70 00. Internet:

jueves, 22 de diciembre de 2016

Razones de por qué debes viajar solo por lo menos una vez en la vida.



1. Conocerás gente maravillosa: A pesar de que viajar con amigos u otra persona importante puede ser muy divertido, viajar solo puede llegar a ser una de las cosas más gratificantes debido a las personas que conocerás.  Cuando se viaja con un grupo de amigos o con un compañero, tiendes a pegarte a ese pequeño círculo de caras conocidas  y las interacciones con otras nuevas no serán tan profundas.
  
2. El abrumador sentido de la absoluta libertad: Cuando viajas solo y comienzas a conocer gente nueva puedes terminar por cambiar tus planes, más si escuchaste de una maravillosa cascada, una increíble playa desértica, la oportunidad de saltar en bungee o probar exquisitas comidas que solamente encontrarás fuera de tu camino. No tienes que darle explicaciones a nadie, puedes seguir tu ritmo y tus deseos te mueven como el viento.

3. Viajar solo desafía tus temores e inseguridades: Esta es una importante razón,
 especialmente si es la primera vez que viajas solo. La seguridad puede ser un gran consuelo, pero el sentido común es la clave. Debes leer e investigar mucho antes de viajar: mirar los comentarios del albergue y la retroalimentación de otros viajeros en foros y blogs. Respeta la cultura local y te garantizo que estarás bien.

 4. Enamórate: Todos añoramos encontrar nuestra media naranja y se habla muchos de las relaciones fallidas durante el camino. ¡Pero no tiene porqué ser así! Encontramos el amor cuando conocemos personas que comparten nuestros mismos intereses, sueños y metas. Nadie sabe si será un gran amor de verano o el chico que llevarás al altar, pero hay mucha gente por ahí con historias increíbles para compartir. Si ya tienes pareja, este tiempo fuera puede aumentar la pasión y una vez que regreses vas a apreciar mucho más la compañía del otro.



5. Tendrás el tiempo de nutrirte: Si tienes una vida estresante, ya sea estudiando o trabajando demasiado, viajar por tu cuenta puede ser el momento para tomar un descanso y alimentarte a ti mismo. Disfruta de todas las cosas maravillosas que un lugar nuevo te puede entregar y entiende que la felicidad es un derecho de nacimiento, no un privilegio.

 6. Tendrás la oportunidad de reinventarte y ser quien quieres ser: Mientras viajas solo puedes dejar tu lado gruñón y comenzar a ser un nuevo tú. Explora parte de tu personalidad con las que no estás cómodo. Mientras estás en el camino puedes ser desafiado por factores inesperados y estar sorprendido de los bien que respondes a ellos.

7. Podrás tener tiempo para dejar todo atrás: Solo desconéctate por un rato al mundo real. Apaga tu celular, “olvida” revisar tu correo por unos días, no pienses en las cuentas, las responsabilidades, deberes y problemas. Uno de los momentos más creativos e intensos para solucionar nuestros problemas es cuando nos desconectamos. A veces nuestro cerebro necesita descansar para deshacerse de viejos pensamientos y dejar entrar los nuevos.

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